11 de marzo de 2014

Aquel 11 de marzo

Todavía tengo en mi memoria aquel 11 de marzo de 2004. Hasta entonces todo mi trato con la política habían sido las manifestaciones contra el trasvase del Ebro y un par contra la guerra de Irak de las que guardo con cariño las chapas y las banderitas del "Trasvase no" y "el No a la guerra". Pero ese día cambió mi forma de ver este país para siempre.


Como cada mi mañana, tras levantarme de la cama el primero en casa, bajé a la papelería de Manolo a por el pan, volví a casa para desayunar y prepararme el bocadillo del almuerzo y encendí la radio. Para variar iba un poco tarde y con las prisas apenas pude escuchar a Luis del Olmo en Ondacero contar algo sobre unos trenes en Madrid que había descarrilado o algo así. 

Al final conseguí llegar a las 8:15 a la primera clase del día en el IES Jerónimo Zurita. Nos tocaba clase con Don Paco Mateo y el fue el primero en contarnos lo que se había sabido hasta ese momento. Parecía que esta vez ETA la había liado gorda en Madrid. Varias bombas en trenes entorno a la estación de Atocha. Una autentica masacre.

Conforme avanzó el día los profesores nos fueron contando que aumentaba el numero de victimas, lo dejaron en más de un centenar. Yo sólo podía pensar en mi tío Carlos, que trabajaba en Renfe y sus oficinas estaban al lado de Atocha. 

A las 12:00 el director del instituto nos convoca para guardar un minuto de silencio y leer un pequeño texto en recuerdo de las víctimas de la barbarie terrorista que, en ese momento pensábamos, había cometido ETA. Tras el pequeño homenaje volvimos a clase. Y ahí empezó lo más asqueroso y triste de la jornada.

Darte cuenta con poco más de 13 años que tu país está infectado de mierda no es agradable para nadie. Desde el Sindicato de Estudiantes de Izquierdas sobre las 12:30 nos fueron llamando aula a aula para decirnos que había huelga contra el Gobierno por los atentados y la gran mayoría salieron corriendo de clase. Tengo grabada la escena en el hall de entrada al instituto donde apenas unos pocos alumnos nos quedamos hablando con el Jefe de Estudios sobre lo increíble de la situación. 

En cualquier otro país la barbarie de aquel atentado nos debería haber unido como sociedad, pero a las 6 horas de las explosiones ya había organizaciones intentado dividirnos. NUNCA he logrado entender aquella escena en el hall. Mi tercera experiencia en política fue llorar porque no entendía como ante unos asesinos que matan casi 200 personas el país tuvo que dividirse en dos. Los azules en el Gobierno no supieron reaccionar y mintieron para intentar salvarse mientras los rojos utilizaron la tragedia para ganar las elecciones del domingo

Aquel 11 de marzo de 2004, yo me di cuenta de que este país está enfermo y desde entonces he querido intentar sanarlo. Me alegra pensar que cada vez somos más los que lo intentamos. 

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