3 de febrero de 2013

Lo ha dicho Alatriste, Mariano.

La pantalla aplaudida, de @naroh

Llevo un tiempo sin escribir (volveré pronto) por mis queridos exámenes pero tras esta semana fatídica con el Presidente del Gobierno de mi país acusado de ser un corrupto y con motivos para que la mitad de sus ministros sean cesados tengo que poner algo. Como mi capacidad de darle a la tecla no es nada comparada con la de "Alatriste" os dejo los tweets que hoy ha escrito Don Arturo Pérez Reverte.

"De momento, lo único que sabemos es que España, hoy domingo, sigue siendo una dictadura fiscal gobernada por una pantalla de plasma. De lo que estoy seguro es de que Rajoy miente. Que miente una vez más. Otros sí han trincado. Lo sabe. Y los está protegiendo. Y hasta el tonto del pueblo comprende que lo sabe y que lleva haciendo la vista gorda, tolerándolos cerca, desde hace muchísimo tiempo.

¿Me van a contar que a estas alturas del Pepé Rajoy necesita que se publiquen papeles para saber quién se lo ha llevado en ese partido? Tendrá sus motivos,claro. Compromisos de partido, golferías, grupos de poder y demás. Pero ése es su compromiso y problema, no el nuestro.

Si mañana a las 09,00 Rajoy no está en un juzgado querellándose personalmente contra Bárcenas,confirmará que ni tiene pulso ni vergüenza. Si a esa misma hora no destituye de su cargo a Ana Mato y a unos cuantos más, confirmará que ha mentido, miente y mentirá en el futuro.

Si mañana lunes no hay unas decisiones políticas contundentes que tajen de un hachazo toda esa basura,significará que Rajoy es cómplice. Si Rajoy no pone a todo sospechoso razonable de su partido en la puta calle,significará que está dispuesto a seguir pasteleando. 


Si mañana no hay una docena de decisiones cambiando la faz de esta sucia España, es que Rajoy no se da cuenta de lo que pasa en la calle. Ni de lo que puede pasar.

Un partido y un gobierno que apestan de esa manera no pueden exigir el cúmulo de atroces sacrificios que están imponiendo. O hay cirujía de hierro, o esto se les irá de las manos. La pregunta es: ¿Rajoy tiene agallas y libertad para esa cirugía? 

Hay 6.000.000 parados en la calle, y ningún motivo para perdonar. No creo que toda la clase política sea corrupta. Creo (y Lola también lo cree) en la honradez de la mayor parte de ellos. O de buena parte.

El problema es el sistema. Lo que se ha permitido que ocurra con él, por complicidad, interés o cobardía. Porque es mentira que en España haya una democracia real. Hay una partitocracia impune, controlada por muchos que organizan su negocio a costa de sus compañeros de partido y de quienes los votan. 

Si Rajoy es honrado, como dice, tiene poco tiempo para demostrarlo. Un poco más de basura como ésta, y todo le estallará en las manos. En realidad le ha estallado ya. Creo. O se limpia esto, o esto se los lleva a todos por delante. Con daños colaterales inimaginables. O más bien muy imaginables.

Y si yo fuera Rubalcaba no hablaría demasiado alto. Más bien me apresuraría a colaborar en la cirugía. Por mis propias gangrenas. Que tampoco son escasas, oigan. Las del Pesoe. Por activa, por pasiva o por perifrástica. O por andaluza. Hubo siete años de zapaterismo (que era tonto,pero honrado) para limpiar los establos cuya pulcra y rauda limpieza exige Rubalcaba ahora. Él mismo Rubalcaba estuvo ahí. Y que yo sepa, no limpió un carajo.

Los antiguos tenían hábitos espectaculares para esas cosas. Decapitaban a los ministros corruptos en la plaza pública, como ejemplo.

Si yo fuera Rajoy, estaría buscando la metáfora adecuada para mañana a las 09,00. Versión moderna y menos cruenta de aquellos patíbulos. Tal como están las cosas, yo no tardaría mucho en buscar un hacha, señor presidente. Políticamente hablando. Y un buen tocón de madera.

Mañana a las 09,00 debería haber varios cadáveres políticamente decapitados expuestos ante el palacio de la Moncloa. Con cuervos revoloteando y todo eso. Y si entre ellos hubiera algún inocente, pues mala suerte. La política no es como el resto de la vida. Tiene sus riesgos.

En política no es tan importante hacer justicia como ajusticiar. Mejor un inocente políticamente ajusticiado que diez golfos de rositas. España respiraría, tal vez, un poquito más tranquila. Con menos rabia. Con menos ansias crecientes de esa justicia nunca satisfecha.

El problema de la injusticia y el abuso continuados es que a la peña le suscitan, a la larga, unas ganas enormes de venganza. Y eso significa ya entrar en palabras delicadas. Palabras que da miedo imaginar y que deben evitarse a toda costa."




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