17 de diciembre de 2012

Se acabaron los "duelos y quebrantos".


En la Ínsula Barataria ya no se sirven cocidos de duelos y quebrantos; los gigantes han dejado de girar sus aspas; el rocín flaco apenas respira y un terrible golpe de estado presupuestario ha derrocado al buen Gobernador Sancho. Segismundo guarda silencio sentado mientras que Alatriste apaga la mecha de su arcabuz. Ciudadanos embaucados en un único destino que deja a sus neuronas enjutas en arte y literatura.


Porque, en este siglo XXI, hacen más daño los Quijote, Segismundo o Alatriste que los Matamoros, Rivera o Esteban. Y un buen cuadro de Goya o Velázquez resultan más molestos que 100 cámaras enfocando a 12 zopencos.

¿Y en qué me baso para afirmar esto? Muy simple, en la historia. Esa historia, relegada al olvido los sábados cuando cierra la biblioteca, nos enseña que una ciudadana culta y educada , formada en un espíritu crítico jamás admitiría que se cerraran quirófanos para mantener comarcas y diputaciones; o que se despidieran profesores a la vez que se contrataran asesores y cargos de confianza.


Porque esas bibliotecas donde viven Quijote y sus camaradas son las trincheras que utilizamos los demócratas para defendernos de aquellos que intentan mentir a los ciudadanos.  Es desde la cultura donde se forma el espíritu crítico en la ciudadanía.

Por eso con esta pequeña y simple entrada quiero protestar por la lamentable decisión del Gobierno de Aragón, del Ayuntamiento de Zaragoza y de la Universidad de Zaragoza por cerrar las bibliotecas los sábados, los domingos y algunas tardes.

Señores, tienen mucho en lo que recortarse antes de dejarnos a los demás aborregados, sin criterio propio, a merced de la llegada de nuevos líderes salvapatrias, bajitos y con bigote, que traten de vendernos falsas esperanzas envueltas en un humo que, tristemente, no sabremos distinguir la fantasía disfrazada de realidad.

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