27 de noviembre de 2012

Yo también te quiero pedir perdón.


Visto el vídeo de los militantes del PSOE que quieren pedir perdón, yo también quiero hacerlo.

Si, pedir perdón, porque desde 2007 hemos estado molestando a todo el mundo avisando que este modelo de país era insostenible. Y desde entonces no hemos dejado de proponer soluciones reales.
Porque en mayo de 2011 seguíamos diciendo lo mismo que en 2008. Porque nuestro programa a las elecciones de 2008 era real. Porque nos presentamos entonces con un proyecto que sabíamos realizable. Pidiendo que en vez de rebajar salarios públicos, pensiones o la calidad del empleo se recortará en lo prescindible. Porque pensábamos que los importantes no eran los diputados provinciales, eran los ciudadanos.

Perdón, porque con nuestra propuestas buscábamos recortar en cargos “a dedo” y cargos electos con salarios desorbitados, en duplicidades entre estado, autonomía, diputación, comarca, ayuntamiento y junta de distrito. Manteniéndonos firmes a nuestras ideas. A nuestro compromiso con los ciudadanos.
Ellos no lo harán. No van a dejar de cumplir aquello que prometieron. Como militante de UPyD, yo te pido perdón.



Porque no hemos conseguido que PSOE ni PP reformen la ley electoral.
Porque a pesar de nuestra querella contra los administradores de Bankia en la comisión que creó el Congreso de los Diputados los distintos miembros de su consejo de administración han ido pasando sin asumir responsabilidades. Tampoco conseguimos convencer a partidos, sindicatos y confederaciones de empresarios de dejar la dirección de las cajas a gestores profesionales y no a cargos designados a dedo por ellos.

Te pido disculpas, no fuimos capaces de convencer a los demás partidos políticos para que este país cambiara por completo para salir adelante. Tampoco logramos que por primera vez se apostará por una justicia independiente donde la elección de jueces o fiscales no dependa de ideologías.
Lo siento, no logramos que el PP y el PSOE se unieran a nosotros para ahorrar 40000 millones de euros mejorando la gestión de las comunidades autónomas y suprimiendo diputaciones provinciales.

Yo no estuve en aquel parlamento, ni expuse esas propuestas, pero te pido perdón. Te pido perdón por haber hecho caso de la alerta que hizo el Banco de España, que tarde, pero nos dio la razón. Os pido perdón por no haber logrado que la burbuja inmobiliaria fuera desinflado lentamente con una adaptación del negocio hacía otros sectores en vez de con una desaparición total del sector.

Porque denunciábamos que ETA sigue siendo una banda terrorista de la que forman parte  Bildu, Amaiur y Sortu.
Porque creíamos que sindicatos y confederaciones de empresarios deben autofinanciarse y los partidos políticos recibir las subvenciones justas para su funcionamiento sin crear grandes aparatos.
Perdón por publicar las nóminas de todos nuestros cargos electos, así como exponer el curriculum y el salario de todos nuestros cargos de confianza.
Yo si te pido perdón porque no hemos conseguidos lograr un estado laico. Que no solo no financie con dinero público a ninguna religión. No persiguiendo o apoyando a una por razones ideológicas.



Todos los días me arrepiento porque aún no hayamos conseguido que la educación y la sanidad sean competencia del estado. Terminar con las desigualdades de derechos entre territorios. Porque lo importante son los ciudadanos, no los territorios ni las redes clientelares de sus gobernantes.
También quiero pedirte perdón porque todavía no nos han escuchado y seguimos teniendo una ley electoral injusta, que ignora a muchos ciudadanos que ven como su voto no vale lo mismo en función de donde viven. Porque ha día de hoy no se cumple en este país aquello de un hombre, un voto.
Y por no haber conseguido que en Europa se hable de un modelo federal que haga avanzar a esta Unión Europea a la que poco le queda de unidad y de europea.
Te pido perdón porque, a pesar de que nos intentan callar por todos los medios seguimos alzando la voz para cumplir lo que te prometimos.


Te pido perdón porque, para mí, el progreso es, simplemente, la  aplicación del sentido común a la política.
Sé que este perdón no valdrá para pagar ese pan que no tienes para llevarte a la boca, ni esos estudios universitarios que ya no pueden pagar tus padres, ni reducirá la lista de espera para que te operen de ese corazón que te funciona a duras penas. Pero, espero, que este perdón te sirva para que sigas confiando en nosotros. Para que veas que tu voto si puede cambiar las cosas. Porque la diferencia no está en prometer, está en cumplir.

Así que tú puedes elegir, los que te piden perdón por incumplir sus promesas, o los que te piden perdón por seguir intentando cumplirlas.

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