16 de julio de 2012

La transición a los mediocres

Duchos en incapacidad e ineficiencia, este país ha logrado otorgar los más altos grados de distinción y poder a aquellos ciudadanos que brillaban por su mediocridad. Nefastos y desvergonzados, nuestros supuestos líderes solo han sabido colonizar, como especie invasiva,  con su “sabiduría” todo aquello que les hemos permitido. Sus altanerías de nuevos líderes del mundo libre les obligaron a meter todo dentro de su círculo. 

Desde el Tribunal Constitucional hasta la Policía Local, todos saben que si le tocan lo pagarán muy caro. Unos pueden acabar de juez titular en Caspe o dirigiendo el tráfico ocho horas al día el resto de su vida. Incluso cambiaron la censura del “régimen” por la palmadita de la subvención a todos y cada uno de los medios de comunicación.

Ayuntamiento, comarcas, mancomunidades, provincias, autonomías, empresas públicas inoperantes, delegaciones provinciales, autonómicas o estatales. Todo pensado para crear una nueva “elite” que medrará por su bien, sin importar como le fuera el país. Entonces no importo y ahora tampoco. Ahora que la vaca se ha secado y no da más leche han decido encender una hoguera para cortarla y cocinarla. La vaca siempre les fue prescindible. Solo quieren mantener su menú, a cualquier costa.


Y si para continuar con su ritmo de vida deben subir el IVA más de un 10% (del 18 al 21) o más de un 160% (del 8 al 21) lo hacen. Unos desde el gobierno y otros protestando, un poquito para que no se note que están de acuerdo, apelan al tan repetido “no tenemos otra opción” con el que llevan ya demasiado tiempo estafándonos a los ciudadanos. Han estado conviviendo juntos, salvándose entre sí cada vez que alguien cuestionaba su estatus.

¿Y ahora qué? Con la vaca seca, troceada y en el horno, ¿aun pretenden qué en unos meses vuelva a dar leche? Por favor, váyanse y no vuelvan. Márchense de este país que están hundiendo. Hagan como aquel capitán italiano y huyan. Porque con mediocres como ustedes, prefiero que sean los bomberos, policías, médicos, jueces, soldados, interventores, profesores y un largo etcétera de funcionarios a los que denigran y maltratan lo que me saquen de este pozo sin fondo. Al menos ellos, han aprobado un examen y saben, algunos mejor que otros, hacer su trabajo.


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