4 de junio de 2012

New York, New York ¡Sálvanos de esta!


Como cantara el gran Frank Sinatra: “New York- New York” dos años después a pasear nuestro sistema financiero “por la Gran Manzana” hemos vuelto. Porque sí, han pasado, exactamente, dos años de aquellas grandilocuentes declaraciones, en la ciudad de la Estatuta de la Libertad, del entonces Presidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero. En ellas calificaba al sistema financiero español como, y no es broma, “el más sólido del mundo”. Es curioso que sea allí dónde,  solo dos años más tarde, ha acudido la Vicepresidenta del Gobierno, de un ya no tan nuevo Gobierno de Mariano Rajoy, a pedir, entre lágrimas, auxilio.





Quizás eso tenga que ver, amigos míos, a cómo es nuestro sistema financiero. Así que no puedo reprimirme en contarles lo que, en mi humilde opinión es:

El sistema financiero español podemos dividirlo en dos tipos de entidades. Por un lado, están los bancos que han soportado mejor la crisis y, por el otro, están las cajas de ahorros. Estas últimas son las que están siendo reestructuradas y convertidas, de manera oculta, en bancos.

¿Y cuáles son las diferencias entre estos dos tipos de entidades? Bueno, los bancos son empresas privadas que buscan obtener beneficios para sus dueños y las cajas de ahorros son entidades públicas, o privadas, que invierten todos sus beneficios en la llamada “obra social”. Y claro, estas cajas son las que han sido, mayoritariamente, entidades que han estado muy politizadas. Dentro de ellas conviven en los consejos de administración casi todas las fuerzas políticas en un buen entendimiento, aquello de entre amigos esta el juego, populares, socialistas, comunistas de Izquierda Unida, nacionalistas del PNV, sindicatos (UGT y CC.OO.), patronal y demás corte.

En lugar de gestores profesionales con conocimientos bancarios, se cambia los requisitos y para ser consejero solo se pide el carnet de turno, siendo nombrados “a dedo” para mayor gloria del partido, sindicato…

Qué buen gestor iba a financiar aeropuertos sin aviones, autopistas sin vehículos, trenes sin pasajeros, partidos políticos sin capacidad de pago  y un largo etcétera que todos conocemos.

¿Quieren saber quiénes son los culpables de esta hecatombe financiera? ¡Ellos! Ellos han sido los responsables de hundir nuestro sistema financiero. Pero amigos, entre bomberos no van a pisarse la manguera, y son ellos los que impiden que se investigue lo ocurrido. Impiden que sea la justicia la que ponga fin a esta sinvergonzonería para que, por una vez, no sean los indefensos ciudadanos los que vuelvan a pagar los errores de sus políticos 




Texto original de Carlos Gracia adaptado y estilizado por Jorge Muñoz

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