15 de junio de 2012

15 de junio de 1808

Hace 204 años el olor de la gloria y el triunfo recorre, mezclado con la pólvora quemada y la sangre derramada, las calles y plazas de Zaragoza. Porque ante sus muros, en apenas cinco horas, habían caído aquellos arrogantes soldados que, al amparo de la modernidad y el cambio, pretendieron imponer sus ideas de libertad y desarrollo con la dictadura de las armas.

Aquel 15 de junio de 1808 quedó escrito con sangre y fuego en la memoria Zaragoza. Porque fueron las manos de sus hijos, hombres y mujeres de toda condición, las que lograron  detener, sin apenas soldados, al mejor ejército del mundo.



¿Y qué ha sido de todo aquello en la Zaragoza que hoy nos rodea? ¿Dónde queda el recuerdo del momento donde la ciudad unida supo decir NO aun a sabiendas de que las consecuencias serían terribles? Una ciudad que en apenas ocho meses vio morir a más de cien mil almas. Amigos o enemigos, ambos terminaron con sus huesos unidos bajo tierra. Allí donde los gusanos dieron el mismo trato a vencedores que a vencidos.

Pero aquella gesta tuvo la desgracia de suceder en esta ciudad que parece avergonzarse de lo que fue, de lo que ocurrió dentro y fuera de sus muros. Que, acomplejada, apenas recuerda cuando un pueblo unido supo hacerse valer, defender su orgullo y su derecho a elegir.



Una Zaragoza que debe luchar por ocupar el lugar que le corresponde en la historia de Europa. Porque debe ser memoria vida de lo que ocurría cuando los europeos luchábamos por nuestras diferencias en vez de aparcarlas y unirnos bajo nuestras similitudes para lograr un progreso en común. Y para eso debemos empezar abriendo en la Casa de Palafox un centro de interpretación sobre Los Sitios de Zaragoza, señalizando la Fosa de Macanaz de una manera honrosa a los 10000 muertos que en ella fueron enterrados y manteniendo los diferentes actos que se van desarrollando año tras año.

4 de junio de 2012

New York, New York ¡Sálvanos de esta!


Como cantara el gran Frank Sinatra: “New York- New York” dos años después a pasear nuestro sistema financiero “por la Gran Manzana” hemos vuelto. Porque sí, han pasado, exactamente, dos años de aquellas grandilocuentes declaraciones, en la ciudad de la Estatuta de la Libertad, del entonces Presidente del Gobierno de España José Luis Rodríguez Zapatero. En ellas calificaba al sistema financiero español como, y no es broma, “el más sólido del mundo”. Es curioso que sea allí dónde,  solo dos años más tarde, ha acudido la Vicepresidenta del Gobierno, de un ya no tan nuevo Gobierno de Mariano Rajoy, a pedir, entre lágrimas, auxilio.





Quizás eso tenga que ver, amigos míos, a cómo es nuestro sistema financiero. Así que no puedo reprimirme en contarles lo que, en mi humilde opinión es:

El sistema financiero español podemos dividirlo en dos tipos de entidades. Por un lado, están los bancos que han soportado mejor la crisis y, por el otro, están las cajas de ahorros. Estas últimas son las que están siendo reestructuradas y convertidas, de manera oculta, en bancos.

¿Y cuáles son las diferencias entre estos dos tipos de entidades? Bueno, los bancos son empresas privadas que buscan obtener beneficios para sus dueños y las cajas de ahorros son entidades públicas, o privadas, que invierten todos sus beneficios en la llamada “obra social”. Y claro, estas cajas son las que han sido, mayoritariamente, entidades que han estado muy politizadas. Dentro de ellas conviven en los consejos de administración casi todas las fuerzas políticas en un buen entendimiento, aquello de entre amigos esta el juego, populares, socialistas, comunistas de Izquierda Unida, nacionalistas del PNV, sindicatos (UGT y CC.OO.), patronal y demás corte.

En lugar de gestores profesionales con conocimientos bancarios, se cambia los requisitos y para ser consejero solo se pide el carnet de turno, siendo nombrados “a dedo” para mayor gloria del partido, sindicato…

Qué buen gestor iba a financiar aeropuertos sin aviones, autopistas sin vehículos, trenes sin pasajeros, partidos políticos sin capacidad de pago  y un largo etcétera que todos conocemos.

¿Quieren saber quiénes son los culpables de esta hecatombe financiera? ¡Ellos! Ellos han sido los responsables de hundir nuestro sistema financiero. Pero amigos, entre bomberos no van a pisarse la manguera, y son ellos los que impiden que se investigue lo ocurrido. Impiden que sea la justicia la que ponga fin a esta sinvergonzonería para que, por una vez, no sean los indefensos ciudadanos los que vuelvan a pagar los errores de sus políticos 




Texto original de Carlos Gracia adaptado y estilizado por Jorge Muñoz