23 de enero de 2012

La muerte en el camino

¡Y una más! Otra maldita muesca en el bastón de la terquedad y la necedad de nuestros amados líderes. Un punto más en las estadísticas que nos va a impedir a final de año decir que ha bajado el número de víctimas.

Y ese es el problema, que hoy en los medios de comunicación nos explicarán que es una vergüenza, que mire usted, que hay que cambiarlo pero nada más. Y dentro de unos días, si hay suerte semanas, volverá el día de la marmota y vuelta a empezar.

No hablaremos sobre el estado de la carretera N-232, sobre la chapuza tercermundista de prohibir adelantar y rebajar a 80 Km/h la velocidad, que nos vendieron como panacea para solucionar el problema, sobre la necesidad de liberalizar de manera inmediata la AP-68 o sobre el desdoblamiento para enlazar con la A-68 que empieza al llegar a Navarra.

Se ha convertido en costumbre que cada poco la carretera de la muerte nos recuerde que, latente, aguarda el momento de destrozar familias, amigos e incluso pueblos. Con todo el dinero que invertimos en Aeropuertos vacios, diputaciones, comarcas, estudios para ahorrar 20 millones de euros, edificios mastodónticos vacíos y otras desfachateces más nuestros políticos deberían agachar la cabeza, pedir disculpas a las víctimas de esa travesía mortal y, seguidamente,  liberalizar la A-68 hasta Navarra como solución provisional hasta acometer el desdoblamiento.

Mientras no hagan eso, no vuelvan a decir que los accidentes en la 232 son un problema, el problema son ustedes que hasta ahora no han querido, y si, digo querido hacerlo. Se lo deben a cada una de las víctimas, a cada de nosotros. Piénsenlo, son cómplices de cada una de esas muertes por inacción, con premeditación y alevosía.


Publicado en cartas al director del Heraldo de Aragón 29/01/2012

No hay comentarios:

Publicar un comentario